Fue CONADIS quien me llevo a la casa donde encontraría mi recuperación general. Nunca pensé recuerdo haber llegado a la casa hogar, casa transitoria para personas de provincia pero yo siendo de la capital, fui aceptado y rápidamente ubicado en un cuarto con otros hermanos que pasaban seguramente suerte parecida, siendo también personas de diferentes costumbres ya qué venían de distintos lugares.

Me di cuenta que la frecuencia con que se rezaba en el hogar es de gran utilidad, de la misma forma la cantidad de cantos eclesiales que reviven mi niñez.

Casa hogar Santo Toribio de Mogrovejo, tiene como directora a la madre Dilce de la congregación de la Ministras de los enfermos de San Camilo, junto con la madre Jacinta, la madre Teresa.

Benditas madres, que gracias a ellas he podido engordar un poco y mejorar el espíritu que Dios da con generosidad. De la misma manera conseguir casi seis meses de abstinencia al consumo del alcohol y la droga, que me tenía reventando y con que llene mi vida pasada.

Agradezco a la madre Dilce toda la ayuda recibida, y el apoyo de las madres y a las jóvenes que están en formación.

Gracias, a todos los que hicieron posible que yo me alejara de la droga y el alcohol y consiga estar sobrio y con muchas ganas de seguir viviendo.

Guillermo Alayza Arias

Agradezco a Dios por avernos bendecido con una linda casa y en ella está el espíritu santo, nuestro señor Jesucristo quien nunca nos abandona el siempre está con nosotros sus hijos el nos ha enviado ángeles en la tierra de mi Perú. Ellas son las hermanas Ministras de los Enfermos, al igual que el Monseñor Adriano Tomasi, madre Dilce, Jacinta, Sonia y Teresa.

Ellas nos dan ternura, amor, solidaridad y esperanza. A cada paciente que llega con amor le dan una cama bien tendida tenemos desayuno, almuerzo y cena todo no los dan gratis.

Aquí en el hogar vienen personas con diferentes enfermedades, procedentes de diferentes provincias.

Aquí nos une la hermandad, la solidaridad y nos apoyamos unos con otros. Las hermanas están siempre pendientes que no nos falte nada y nos cuida como una madre cuida a su hijos.

María Ruth Marin Chavez

He venido a Lima en busca del padre Nolberto Aguilar y por medio del padre conocimos a madre Dilce, madre Jacinta, madre Teresinha y nos trajo a la Casa Hogar. Las madres nos apoyaron con hospedaje y comida, a veces y en oportunidades con dinero.

He traído a mi cuñado porque esta delicado del riñón y ha sido derivado al hospital Loayza.

Antes del desayuno, oramos y luego nos vamos a apoyar en los quehaceres del hogar. Nos sentimos tan felices. Al igual en la hora del almuerzo, damos gracias al Señor por el alimento. Pero antes del almuerzo rezamos el santo rosario e igualmente en la cena. Y nos sentimos muy contentos, encontramos mucho cariño en la Casa Hogar y una paz en nuestro interior porque allí estamos más cerca con nuestro señor Jesús que nos bendice porque el es nuestro refugio y la razón de vivir.

En este Hogar se hospedan amigos de distintas provincias que vienen a ser hospitalizados en distintos hospitales de Lima.

Ruego a Dios que ilumine a nuestras madrecitas que son tan buenas con nosotros. Recibimos charlas y consejos. También nos apoyan con ropa. Nos llevan en grupo a misa de los domingos y nosotros nos sentimos muy felices como si fuéramos familiares de nuestras madrecitas. Nuestro dormitorio se llama San Camilo de Lellis.

Rogando a Dios todo poderoso que las colme de bendiciones a nuestras madrecitas porque de nuestro señor Jesucristo dependemos y sin El no somos nada.

Se despiden su amiga que los quiere mucho.

Teresa de Jesús Atoche Valdez

Primeramente agradecerle a Dios por mi enfermedad, porque a través de ella, he conocido a la madre Dilce y muchas personas de buen corazón como también a Monseñor Adriano que gracias a él tenemos un techo donde dormir, comer y todo lo necesario.

Gracias a esta casa no me siento sola, porque es como si estuviera con mi familia. Doy gracias a Dios por haber puesto a las madres en nuestro camino, ya que ellas nos brindan su apoyo, su amistad, su cariño, y sobre todo su amor.

Olga

Gracias a Dios por habernos permitido conocer un lugar tan maravilloso como esta Casa Hogar “Santo Toribio de Mogrovejo”, donde nos permitió conocer a las madres tan dulces y abnegadas como son la madre Dilce, madre Teresa y madre Jacinta, personas que nacieron con esa virtud al servicio de Dios y a los enfermos. Ellas nos enseñan el verdadero amor al prójimo. Es un lugar donde llegamos con nuestras penas y enfermedades, con su amor y dulzura nos enseñan a querernos como hermanos y ser todos unidos.

Yo Irma, como paciente operada del corazón, me siento muy agradecida y comprometida con esta Casa Hogar al igual que mi acompañante Graciela que es voluntaria de la pastoral de la salud de San Camilo de Lellis.

Irma Villalobos H. y Graciela Muños Torres