Gracias a Dios por habernos permitido conocer un lugar tan maravilloso como esta Casa Hogar “Santo Toribio de Mogrovejo”, donde nos permitió conocer a las madres tan dulces y abnegadas como son la madre Dilce, madre Teresa y madre Jacinta, personas que nacieron con esa virtud al servicio de Dios y a los enfermos. Ellas nos enseñan el verdadero amor al prójimo. Es un lugar donde llegamos con nuestras penas y enfermedades, con su amor y dulzura nos enseñan a querernos como hermanos y ser todos unidos.

Yo Irma, como paciente operada del corazón, me siento muy agradecida y comprometida con esta Casa Hogar al igual que mi acompañante Graciela que es voluntaria de la pastoral de la salud de San Camilo de Lellis.

Irma Villalobos H. y Graciela Muños Torres